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title: "La IA controla el sistema operativo del sector energético; 5% del consumo eléctrico en Europa."
sdDatePublished: "2026-04-30T09:04:00Z"
source: "https://www.eraneos.com/es/articulos/ai-from-hype-to-the-operating-system-of-the-energy-industry/"
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La IA controla el sistema operativo del sector energético; 5% del consumo eléctrico en Europa.

La IA ya controla el sistema operativo del sector energético

La IA ya controla el sistema operativo del sector energético

La inteligencia artificial ha dejado de ser una moda para convertirse en el sistema operativo de la economía energética. Mientras que en las conferencias se sigue debatiendo sobre casos de uso, ya está surgiendo una realidad paralela en la que la IA controla las redes en tiempo real, coordina millones de instalaciones descentralizadas e integra en el sistema, en milisegundos, a nuevos grandes consumidores, como centros de datos.

Al mismo tiempo, la presión está aumentando, ya que se espera que la demanda de energía a nivel mundial por parte de centros de datos y aplicaciones de IA se duplique de aquí a 2030; de hecho, solo en Europa podrían suponer hasta el 5 % del consumo eléctrico. Para las empresas de energía, esto significa que la IA ya no es una herramienta para mejorar la eficiencia, sino que está generando nuevas cargas, modelos de negocio y cuestiones regulatorias.¿Cómo puede la IA ayudar en estas circunstancias? ¿Y por qué a muchas empresas les resulta tan difícil aprovechar al máximo su potencial? Para responder a estas preguntas, hemos hablado con tres expertos:Dr. Marko Sarstedt, profesor de la Universidad Ludwig Maximillan, catedrático de marketing e investigador destacado sobre la brecha entre actitud y comportamiento en decisiones basadas en datos;Claudia Schulze, responsable global de IA de la consultora Eraneos que ayuda a empresas energéticas a implementar modelos de IA, yFelix Schwerin, que ha guiado a proveedores de energía en procesos de transformación durante más de 20 años y es el responsable del sector de la energía en Eraneos.

Muchos creen en la IA, pero pocos construyen sus sistemas energéticos en torno a ella

Pregunta: Si la IA se está convirtiendo en un elemento tan importante, ¿por qué muchas empresas todavía dudan en implantarla?

«Estamos observando una brecha entre actitud y comportamiento: en los documentos estratégicos se identifica a la IA como la pieza clave para generar valor en el futuro, pero las decisiones sobre inversión se siguen tomando de acuerdo con la lógica de hace una década. En diez años, la diferencia entre las empresas que traten la IA como un experimento y las que configuren sus sistemas en torno a ella será vital, similar a lo que le ocurrió a Nokia con la llegada de los smartphones».

«Técnicamente, la IA se convertirá en un producto básico de aquí a cinco o diez años. El problema será la calidad de los datos, la capacidad de integración y el gobierno. Los proveedores de energía que no desarrollen hoy modelos de datos coherentes y orientados al dominio, en 2030 se encontrarán con problemas para cumplir con los requisitos normativos, gestionar redes autónomas y operar con nuevos modelos de negocio de forma simultánea».

«Estamos observando muchos proyectos piloto que mejoran la eficiencia en un porcentaje de un solo dígito. Sin embargo, la pregunta que debe hacerse es esta: ¿quién se atreve a definir un Target Operating Model, según el cual el 70 % de las decisiones operativas se tomen con ayuda de la IA en el futuro, desde la disposición de la red hasta la interacción con los clientes?».

Un sistema energético que dejará de ser gestionable sin IA

Pregunta: ¿Cuáles son las principales oportunidades (y necesidades) de la lA en el sistema energético para la década de 2030?Felix Schwerin:«De aquí a mediados de la década de 2030, observaremos cientos de millones de productores de energía distribuida, soluciones de almacenamiento y dispositivos de consumo controlables, desde sistemas fotovoltaicos en tejados y baterías domésticas hasta vehículos eléctricos que operan con tecnología Vehicle-to-Grid. El número de posibles estados del sistema se multiplicará, y las estrategias tradicionales de planificación y suministro se encontrarán con límites físicos y organizativos. El control con IA dejará de ser algo opcional y se convertirá en un elemento imprescindible para garantizar la seguridad del servicio en sistemas con un porcentaje alto de renovables».Claudia Schulze:«A corto plazo, la IA tendrá un impacto constante e importante en las previsiones, el mantenimiento y la gestión de la cartera. El próximo salto se producirá cuando estos modelos pasen a integrarse en circuitos de control cerrados: segmentos de red autónomos que optimizan los flujos de energía de forma independiente, centrales eléctricas virtuales que reaccionan en tiempo real a datos sobre el mercado y el clima, una gestión de operaciones que planifica de forma dinámica las ventanas de mantenimiento basándose en probabilidades de fallo que se reevalúan continuamente».Dr. Marko Sarstedt:«Esto también cambiará el papel que desempeñan los humanos. En muchos centros de control y departamentos de comercialización, pasarán de tomar decisiones operativas a asumir labores de monitorización, evaluación de escenarios y gobierno. Las empresas cuyos empleados no se actualicen ni se formen se encontrarán con una importante escasez de competencias en diez años».

Por qué muchos programas de IA siguen anclados en el pasado

Pregunta: ¿Por qué tantas empresas energéticas permanecen en modo piloto, a pesar de que el futuro está claramente orientado hacia la IA?Claudia Schulze:«Muchas iniciativas han seguido la lógica de un típico proyecto de TI: diseñar un modelo, explicarlo con unbusiness casey esperar que la organización lo adopte. Sin embargo, para un sistema energético en el que la IA desempeñará un papel cada vez mayor, se necesita una arquitectura y una lógica de inversión a varias décadas vista, comparables a las necesarias para una expansión de la red. Esto incluye productos de datos, plataformas de operaciones de aprendizaje automático (MLOps) e interfaces estandarizadas que sigan siendo viables dentro de cinco o diez años».Dr. Marko Sarstedt:«Además, mientras la IA se siga considerando como algo accesorio, seguirá dominando la aversión al riesgo. Los líderes reconocen los riesgos normativos y reputacionales que implica, pero subestiman el riesgo de no hacer nada».Felix Schwerin:«Las empresas deben comprometerse a conciencia con una visión de la IA que abarque hasta 2030. ¿Qué partes de la gestión de la red se automatizarán? ¿Cómo funcionará una interacción con los clientes totalmente digitalizada? ¿Qué áreas de la gestión del ciclo de vida de los activos estarán gobernadas por modelos predictivos? A partir de ahí, las empresas pueden definir hojas de ruta, planificar el CapEx y diseñar su organización, tratando la IA como un componente central de la estrategia de infraestructura, y no como parte del presupuesto de innovación. Esta es la forma de ampliar el horizonte de planificación más allá del proyecto piloto».

La IA está lista.​ La mayoría de las empresas no lo está.

Las iniciativas de IA rara vez fracasan por culpa de la tecnología. ​Se estancan cuando las organizaciones no están preparadas para trabajar de forma diferente. Aprende cómo ayudamos a los líderes a rediseñar la forma en que se trabaja.

Pregunta: ¿Qué significa esta transformación, especialmente para un sector que está tan regulado y es tan importante para la seguridad como el energético?Felix Schwerin:«El marco regulatorio dejará de basarse en aprobar proyectos individuales de manera retrospectiva y pasará a definir activamente cómo gestionar sistemas con IA. Los primeros debates sobre normas de IA aplicada a infraestructuras críticas y el reglamento europeo de inteligencia artificial sugieren que, de aquí a 2030, los procesos de admisión, los registros de auditoría y la monitorización de algoritmos en tiempo real serán tan habituales como lo son actualmente los cálculos sobre seguridad de la red».Claudia Schulze:«Al mismo tiempo, las empresas de energía cuentan con una importante ventaja, gracias a que disponen de grandes volúmenes de datos estructurados sobre mediciones, carga y mercado. Las organizaciones que traten estos datos como un recurso estratégico desde el principio, incluidos datos sintéticos para acontecimientos extremos inusuales, pueden desarrollar modelos de IA robustos que sean capaces de simular alteraciones en la red, condiciones climáticas extremas o mercados congestionados antes de que se produzcan».Dr. Marko Sarstedt:«Esto también podría redefinir la noción de cumplimiento normativo: podría hacer que pasáramos de preguntarnos ‘¿Podemos hacer esto?’ a ‘¿Estamos obligados a utilizar la inteligencia disponible para reducir riesgos en el sistema?’. En cuanto las redes autónomas demuestren que reducen considerablemente las interrupciones del suministro y las emisiones, surgirán preguntas sobre la negativa a usar la IA».

Tecnología, confianza y nuevos referentes

Pregunta: Si la tecnología es manejable, ¿qué necesitan las organizaciones para cambiar radicalmente en los próximos años?Claudia Schulze:«Veremos una nueva generación de modelos operativos, en los que, inicialmente, las decisiones tomadas con ayuda de la IA convivirán con decisiones tomadas exclusivamente por humanos; luego, pasarán a tomarse de forma conjunta y, finalmente, se tomarán de manera autónoma dentro de ciertos límites establecidos. Para ello, se necesitan modelos transparentes, previsiones explicables y procesos de escalado bien definidos; de lo contrario, la confianza se verá perjudicada, especialmente en áreas críticas para la seguridad».Dr. Marko Sarstedt:«Hay investigaciones que demuestran que la gente acepta algoritmos cuando comprenden sus puntos fuertes y sus limitaciones, y cuando existen ciclos de feedback. Por eso, las empresas de éxito no integran la IA como una ‘caja negra’, sino como un socio colaborativo, formando a sus empleados para que sean capaces de cuestionar, mejorar y confiar en las decisiones del modelo».Felix Schwerin:«Desde un punto de vista cultural, esto implica pasar de silos de ‘departamentos especializados vs. TI’ a equipos orientados a producto, formados por científicos de datos, ingenieros de red, profesionales de ventas y especialistas en regulación. En diez años, los proveedores de energía con más éxito serán aquellos que integren la competencia en IA en su ADN, en lugar de abordarla mediante contrataciones puntuales».

2035: Cómo podría ser una empresa energética madura centrada en la IA

Pregunta: Dentro de 10 o 15 años, ¿cómo será el escenario más común?Claudia Schulze:«Muchos procesos ya no se percibirán como ‘casos de uso de IA’, sino como operaciones de negocio naturales: los centros de control de red trabajarán con gemelos digitales que simularán en tiempo real cambios topológicos y grandes consumidores, como centros de datos. La IA generativa creará automáticamente instrucciones operativas, informes, planes de mantenimiento o declaraciones regulatorias, mientras que los humanos solo intervendrán en excepciones, casos extremos y cuestiones estratégicas».Felix Schwerin:«Veremos un mercado energético en el que la IA definirá tanto el suministro como la demanda. Por un lado, centros de datos inteligentes con capacidad de desplazar dinámicamente la carga. Por otro lado, hogares y clientes industriales cuya flexibilidad se integra automáticamente en el porfolio. La ventaja competitiva no procederá tanto de algoritmos individuales como de la capacidad de crear ecosistemas de socios, datos y plataformas».Dr. Marko Sarstedt:«Quizás la brecha entre actitud y comportamiento se habrá reducido un poco para entonces, y no porque la gente ‘crea en la IA’ más, sino porque ya habrá probado que un sistema con IA es más estable, eficiente y sostenible que el antiguo. La gran pregunta será: ¿cómo definimos el siguiente nivel de colaboración entre los humanos y la IA, más allá de una mera automatización?».El sector energético se encuentra en una encrucijada: a lo largo de la próxima década, el sector determinará si la IA seguirá siendo un tema limitado a presentaciones ostentosas o si se convertirá en el sistema nervioso invisible